Debo dejar de hacer las cosas cuando no me gustan o no me siento comoda. El problema es que hay cosas que no dependen de mi, como ayer que no tenía carro y me tocó aguantarme toda una noche con ese tipo que decia comentarios horribles sobre negros y mexicanos. Y yo ahí tan sorprendida que me quedaba con la boca abierta. Por eso debe ser que amanecí enferma y con un poquito así como con desesperanza, pero sólo un poco porque su llamada y sus propuestas de anoche -no pero sí- me hicieron sonreir. Más allá de eso, me gusta escuchar su voz. Hoy me levanté y mi mamá que llegó de un retiro como si lo supiera todo, me hizo una pregunta perturbadora. Yo respondí con la verdad y sentí un fresquito. Ya soy otra y ella lo sabe.
Me gustaría empezar a nombrarlo en este blog. Todavía no puedo y no sé porque. Poco a poco. Respirando y sin tragedias.